Búsquense su voz, no usen la mía

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Presentación del hombre

Me matará el ir de frente y decidido
y esta inútil fuerza de macho convencido. (De madrugada - Patxi Andión)
Teoría de la prosa -irresponsabilidad del verso -imaginación del ensayo -incertidumbre de la reflexión

Parafraseando a Serrat

Parafraseando a Serrat :

"La verdad no es prepotente. Lo que no tiene es remedio".

lunes

"La poética de Gavriel Akhenazi" por Valentín Martín

Y luego dicen que todos los ciclones tienen nombre de mujer.
La poesía de Gavriel Akhenazi posee un calor subterráneo que la alimenta y a veces brota en explosiones fraternales, otras en hermosos deslizamientos por las arterias más íntimas de la vida y otras en autoafirmaciones sin pretextos.
Es trabajadamente espontánea y nunca, nunca recalentada; jamás lineal. A veces parece contra el mundo, otras el mundo mismo, con una vehemencia emocional que embriaga.
En todos los casos su vigor procura la seducción de la hermosa montaracía de lo auténtico porque aquí está la vida, hermanos. Y es que Akhenazi escribe sin red siempre.
Experto atracador de corazones, Akhenazi, que es un fecundo labrador de la narrativa, explota su vena artística en la lírica más actual, porque creo que la poesía es para él como una amante a la que siempre se vuelve.
En cualquier caso, esta sí que es una propuesta muy personal que no puede dejar indiferente a ningún lector, sea feligrés o desatento.
Yo diría que Gavriel Akhenazi, cuando escribe un poema, no pone toda la carne en el asador: la quema.
El escritor tiene un compromiso consigo mismo, de protesta o de denuncia lejos de la hipocresía moral de los representantes de la sociedad establecida y de los principios y valores que les sirven como fundamento. Y ello se nota aquí en toda su producción pero fundamentalmente en “Los diarios del asco” que, a modo de poemario indígena, mide al poeta y su mejilla más profunda.
Todos y cada uno de los versos de Akhenazi son una ruptura con la estirpe de los que se dan por vencidos demasiado fácilmente, tienen un peculiar esteticismo, y cultivan una galería de paisajes y situaciones personales que ahondan en las entrañas de lo aparentemente irracional a la búsqueda de la hermosura final y estimulante.
Yo creo que Gavriel Akhenazi no ha sentido nunca la necesidad de evasión que ataca temporalmente a casi todos los poetas, predomina en él la llamada y el pálpito para no caer en la mediocridad y confundirse de forma evidente con la raza de la que es contemporáneo y que se alimenta de seres humanos luminosos como él.
No se encontrará nunca –creo- en sus poemas una incitación al desbordamiento, a la sensualidad, a la voluptuosidad. La novedad, lo original, es convertir en artística la actividad natural de los sentidos, pero sobre todo, dar rienda suelta a la pasión por vivir.
Contra la abulia, Gavriel Akhenazi.

אני מדבר ספרדית

Des-amor-o tu nombre sobre todas las piedras
hago un puzzle de alas
un canto de irredención
y gimo
yegua procaz
que lamo labio a labio de a uno en las palabras.

Mis manos muerden

la forma de tus nalgas te obliga contra mí
contra mi mente
inexacta y promiscua
y te enredo en saliva las ideas.

Apenas es sutil ese cambio en el aire
y nos mezclamos cálidos
asfícticos
cerebralmente en celo
hechos de lenguas
con cosas por callar.

Edificio de antojos tu mirada
tu profunda firmeza
cántaro ardido en que me baño
de óleo sacramental
sacrificando
mi cordero y mi buey sobre tus besos.

¿Hacia dónde volar? ¿Cómo ser águila?

Me respira tu boca los idiomas
me vuelve cruz y gramma al sur del corazón
en que te lato
en el que me aprisiono
en el que hundo
el ancla temeraria que me doblegue al puerto
donde se coleccionan los naufragios.

Regreso desde el fondo
eyaculando
un orgasmo de incógnitas y antojos
sobre el papel extinto de tu sueño.

¿Me ves?
Soy el demonio alado que anida en tus pezones
y te preña de piedras color cuervo.


Literariamente, este poema me pone a cien, como cuando conoces a una chica nueva. Porque todo es calor manifiesto, sublime viaje hacia el interior y ceremonia espléndida de la lírica hechicera de este siglo que nos vive, noticia inversa al desamor con que empieza.
El poema no acecha, se manifiesta desde la primera sílaba, aleja enseguida indiferencias y procura apegos. Su mineralidad es tan humana como las miradas dulcemente abiertas y seductoras.
Esa geografía erótica y viajera se agarra a la vida con el sello Akhenazi inconfundible, como una campana que llama a rebato.
Un poco de aire fresco y distinto viene muy bien para empezar el invierno.
Estamos de fiesta en la tribu.


De: "La poética de Gavrí Akhenazi". Valentín Martín - España
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