Búsquense su voz, no usen la mía

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Presentación del hombre

Me matará el ir de frente y decidido
y esta inútil fuerza de macho convencido. (De madrugada - Patxi Andión)
Teoría de la prosa -irresponsabilidad del verso -imaginación del ensayo -incertidumbre de la reflexión

Parafraseando a Serrat

Parafraseando a Serrat :

"La verdad no es prepotente. Lo que no tiene es remedio".

martes

Historia de las ilusiones que desaparecen






יום שלישי

Qué problema es eso de escribirle a las imágenes de. En este caso, la mujer de tu historia se me figura como una especie de proyección de los sueños. Ella necesita que le escribas, quizás hasta te lo haya pedido, pero la distancia siempre hace que se tome conciencia de que la ilusión es sólo de uno mismo y eso es hasta más triste que hacer silencio. Porque las ilusiones duran lo que duran, hasta que se secan, se corrompen o mutan. Tratamos de mantenerlas. Nos mentimos. Un día descubrimos que ya no están más, no porque no estén ahí, sino porque hemos dejado de ilusionarnos con ellas.

Conozco en mí mismo ilusiones así. También he sido la ilusión de alguien, más de una vez. He sido de aquellas que desaparecen porque ser una ilusión requiere de constancia en la condición de ilusionar y en ciertas vidas las circunstancias corren a contramano de los sueños y de los deseos.

Yo me he ilusionado de igual modo con personas que tenían mi misma condición de volatilidad y desaparición. Personas que vivimos de las despedidas y en ellas. Personas que dicen volveré, como una necesidad de transformarse en algo físico que ocupe un lugar en la realidad, pero cuyo “volveré” es algo que sólo compete a su sí mismo. Volveré, como un pájaro migrante que recorre un mundo circular. Sólo migra. Una y otra vez, sólo migra.

Entonces quedamos retenidos por y en la imaginación. Somos –dentro de la imaginación– una imagen más que a veces pasa al olvido y a veces es perenne porque produjo dolor o idealidad. Dejamos de ser aquello que fuimos para ser lo que el otro hace de nuestra imagen. A veces nos recuerdan por cosas que nosotros ni siquiera tuvimos en cuenta. El valor de los hechos o de las palabras no es igual para todos y los que habitamos en las despedidas minimizamos en general todos los hechos, porque los hechos atan, unen, identifican y se transforman en un emocional patrimonio en común.

El que vive en las despedidas es todo de viento. Es sólo una ráfaga. Apenas deja un rastro de desorden en la vida aquella por la que pasa. Pasa. Luego regresa el aire a la calma de todos los días y el desorden se quita con la escoba o el plumero. 

El que vive en las despedidas es sólo un remolino de hojarasca en una calle gris. Es sólo un movimiento en un momento. Un gesto que se hace a una mirada. Y tiene grados de fugacidad. Sobre todo tiene grados de fugacidad.

El tiempo no destruye las cosas. Transcurre, solamente. Somos los hombres los que fracasamos en retener las cosas y en hacerlas posibles. Hablo de los que son como vos y como yo, resplandores fugaces, conscientes de su propia extinción. Apenas el espasmo vigoroso de una luz caduca, porque nuestra raíz, si acaso hubiera, pertenece a la oscuridad, lo mismo que el olvido. 


 Imagen: Album de la tropa


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