La palabra a(r)mada- 2ª entrega


Contar el cuento.

Contar el cuento. No sé si es tan bueno vivir para contarlo, piensa, porque hay cosas que no son contables, están, quedan ahí, uno las hace cuento, las cuenta, por eso mismo de vivir para contar tanto incontable, el cuento, en el margen del cuento, lo que no va a publicar el editor y ya llegó la segunda prueba de galera, lo que no va a publicar nunca el editor, el otro cuento, el verdadero cuento, lo que pasa en los márgenes de lo que todos leen o no leerá nadie, lo que está prohibido escribir por prohibido, porque no existe, porque nadie va a avalar la otra parte de la historia vacía de la historia y que no es importante, porque es una historia hecha de anónimos indiferenciables en situaciones tan indiferenciables como ellos, una bala más, una bala menos, y todo pasa a ser una estadística inhabitable pero en un territorio que no existe, porque nadie vuelve de la muerte a decirte “me mataste”. Se quedan de ese lado. Se quedan. Es uno siempre el que se acuerda de ellos pero no los escribe más que algunas veces, en el margen, cuando corrige su prueba de galera y va tachando secuencias mal escritas y corrigiendo errores insolentes que le alteran el texto de los premios.

De: Sin puerta en la muralla - ed 2010
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