La palabra a(r)mada - 7ª

Opiniones conflictivas sobre un poema de Alberto Ramos


Si ¿eh?
Pensamientos adentro de un cubilete. Los tiro en el paño y caen como caen, entonces los escribo como los voy leyendo, haya o no en ello una intención semántica y ya no digo semiótica.

Agito, tiro de nuevo. Vuelven a caer un montón de palabras que me intentan expresar y rescato en un somero orden algo como:

que cabrá siempre
que yo sólo sea
un papel impreso
que se disfraza de hombre
de rapaz
de mendigo
o de poeta

Y todo es más o menos un ejercicio de esa temática. Un ejercicio por ejercitar el libre automatismo en el cual puedo regodearme, porque como las palabras caen en un puto orden que depende de la aleatoriedad más aleatoria, hasta parecen quedar bien ordenadas y que el discurso resulte de una complicación meridiana, si acaso tengo intelecual(oides) que se crean ser justo eso y luchen por interpretar mis crucigramas.

Por lo poco que venís, recibiste demasiados comentarios. Desde ya que este es el último que recibís, visto que te interesan muchísimo las intelectualidades ajenas, hecho que se desprende del propio discurso explícito en este juego de dados.

Lo intelectual es algo que retrasa la humanidad en este momento, en que lo único que se precisa es regresar a ser humanos para poder evidenciar en carne propia al prójimo y que alguien se salve de los róbots.

Y tu poema, en fin. Será la mala noche. Y tu actitud, también. La mala noche.

Al hombre lo va a salvar el hombre, no los crucigramas de corrientes intelectuales que se regodean en sí y a sí mismas. Si estamos buscando lo intelectual para acceder al alma, estamos literalmente ( ya que nos la damos de escritores) muertos.

Y eso me produce tu poema.
Nada.
Y toda nada me rebela contra ella y su autor.
¿Para qué? me pregunto, gastar tinta en estas cosas muertas.


Original en

Pero hay que registrarse para leer.
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