La palabra a(r)mada - 9ª


Criptogramas


Uno se vuelve críptico en el momento en que su concepción de lo que lo rodea cambia y pierde esa cosa convencional y pre establecida. Cuando las cosas "no son como te las contaron" empezás a crear vos una visión o un proceso nuevo, que resulta complejo compartir, porque, como te digo antes, es mucho más sencillo adecuarte a la visión "oficial" de como las cosas son y no imaginar como las cosas pueden ser o ser, realmente, la poca oficialidad de la historia.

Ahí entrás en planos crípticos y te tachan de montón de cosas de la que la más suave es "qué loco que estás".

Esa "locura" no sólo es parte del idioma de la realidad, sino que condensa esa realidad, separándola de los modelos en que se produjo su fabricación, para obtener un ahora producto mutante que nadie quiere ni debe percibir.

Uno se vuelve críptico cuando la verdad es excesiva y sencilla, entonces, esa forma excesiva y al mismo tiempo simplona (un tiro te mata) parece fuera de contexto en una sociedad atada a verdades impuestas y transitorias ( vamos a comer a Mc Donald's).

Uno se vuelve críptico cuando la poesía deja de ser un estado de belleza, para representar a todos los estados de la verdad, porque es un convencionalismo que la belleza sea sacramentalmente estética, cuidada y siempre prolijable.

Bah, voy a cambiar de yerba. Me hace hablar mucho.

(Sobre: Piscoámbitos - Conversaciones con Silvio Manuel Rodríguez Carrillo - Paraguay)
Publicar un comentario en la entrada

Chocolate bombón