La palabra a(r)mada 10ª



Calliphora vomitoria.


los niños buenos quieren ser malitos
como lobos
satanitos
como ángeles desvirgados y atropelladores
pintados en un grafitti del metro
contra el que alguien orina
en las noches sin alguien

los niños buenos se masturban
- borrachos y conscientes de que en pedo no hay forma de pararla-
jugando a un nuevo Huidobro y a su celebérrima frase:
“el poeta es el dios de su obra”
mientras intentan conseguir el tan preciado estímulo
de orgasmar en una escupidera

libran
la parte porno de la frustración
leche cortada dice la vox populi
- todos la liberamos de una forma u otra –
pero hay algunos
que se creen la cosa esa
(sensualmente modulada para sus oídos hambrientos)
que un perverso les susurra con ánimo pedófilo

- porque son niños buenos y los nenitos malos
sabemos de culear sus estrategias –

no hay puntada sin hilo en nuestra calle

logística e inteligencia
vuelven un blanco fácil a los mochos
que hablan desde su pajarera
pajeramente
sobre como es el mundo

los niños buenos quieren estar inconformes
mostrar que no son débiles
enfrentar al establishmen con agujitas de descorazonar
mientras conversan
con un Dioniso más empedo que ellos
sobre
cuan satisfactoriamente suenan los halagos de dioses altruistas
que - por supuesto - piensan merecidos

mientras
muere Morfeo
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