Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

Teoría de la prosa -irresponsabilidad del verso -imaginación del ensayo -incertidumbre de la reflexión

Papel de extranjería





Quiero hablar con ella, pero se me desacontecen las palabras, por esta puta vocación de borde, que preciso como la última forma de vivir.

Desacontezco en mí mientras mis hombres se preparan en júbilo y van como fornidos pájaros grisáceos a voltearse a diez hembras de piel amarronada en nombre del cansancio que traemos.

Y yo me quedo en mí, junto a la gata y al teniente médico y a Roig, que compró un pavo pueblo abajo cuando se fue en el jeep por la provista que enterró como un hucha dentro de la despensa y bajo llave, porque "nos tiene que durar, señor, nos tiene que durar".

El personal es joven, come mucho y ya se terminaron los tiempos de la hambruna y los quince segundos de los restos con que probarse el asco.

Los escucho gritar, bromear, reírse.

Sé que soy yo quien ha perdido estos rituales, porque soy el que realmente sabe donde queda la palabra lejos y ha extraviado su mapa justo en ella.

קרבה

Y de no ser así...¿cómo habría sido? En el fondo es la pregunta que me hago.

¿Cómo habría sido?

¿Habríamos armado una estrategia que nos protegiera? ¿Habríamos fabricado un mundo en que habitarnos y ser amigos un rato cada día sentados a su orilla? ¿Habríamos reído? ¿Yo habría escrito algo con menos muertos y más árboles? ¿Habrías escuchado lo que soy incapaz de musitar? ¿Mullirían tus manos las cajas del silencio en que guardar lo que todavía no será dicho? ¿Rozarían mis canas tus palabras, con los ojos cerrados? ¿Aprendería el color de tu sonrisa, abandonando el gris? ¿Podría ser un niño momentáneo mientras leés un cuento? ¿Te serviría esto poco que sé?

Cuántas preguntas tontas esta tarde y qué idiota mi manía de escribirlas.

Debo estar casi al borde del efecto Somalia.

Confesiones de invierno



Hoy hablé con Matitiau. Dice que va a volver a Etiopía, a Kenya y por qué no a Somalia.

Estuvimos juntos cuando sucedió Haití. Los médicos y nosotros, que los cuidábamos de mayores males en una de las dependencias del infierno. Y fuimos, así, a muchas partes juntos, donde faltaran médicos y sobrara el desastre.

Hablé con mi superior.

Quiero un traslado. Solicito un traslado. Suplico por un traslado.

Escribí una solicitud no demasiado larga. "La mitad de mi vida estuve cubriendo África, conozco perfectamente el terreno, conozco perfectamente a su gente y tengo muchos amigos en la zona", formaba parte de mis argumentos.

“Dijiste que nunca más ibas a pisar África” memoró ella pensando si firmaba aquello que pedí “Solamente a vos se te puede ocurrir pedir destino ahí en este momento. No te entiendo, aluf mishnê, de verdad. Cada día que pasa te entiendo menos.”

“Es que extraño el infierno” concedí.

Psicodrama XVI

La nocturnidad tiene un punto diabólico en que se mezclan las oscuridades del adentro y del afuera.
Cual sale y cual entra es dificil de determinar.
La nocturnidad está hecha para los predadores que gesta.
Ella, es la predadora madre, la gran paridora. Su primer hijo: el miedo.
Después venimos todos los demás.

*

Karina duerme. Serena y relajada su carne de spa, produce un aire blanco alrededor.
Toda la habitación está impregnada de perfume, y los rincones son movimientos lumniscentes agitados por la cadencia de las velas.
Es un teatro de sombras aromáticas el aire.

*

Estaba con bronca.
Siempre que le escucho esa voz está con bronca y necesita un hueco en el que quepa el aire, para meter la boca y parecerse a un pez.
Boqueaba desesperadamente contra las contingencias de la vida, revolviendo el café en el que de vez en vez, cabía una lágrima.
Se pone fea y vieja cuando llora.
Es cuando más me gusta porque parece humana.
Por eso me entretengo con su lengua hasta asfixiarla sin que se resista.
Al final somos eso.
Dos pobres pescados tratando de hacerse respiración boca a boca para evitar morir.

*

Como siempre recojo la campera, los guantes y el silencio.
Me voy sin hacer ruido.
Karina está despierta pero no dice nada. Me sigue con los ojos. Yo me llevo adheridos sus perfumes .
Todo termina bien. Es satisfactoria la terapia porque se acaba el llanto en sus orgasmos.
Las velas me transforman, mientras salgo de la habitación, en un deforme íncubo que huye.

(De: Psicodramas - ed. 2008)

De las cartas cerradas y otras incoherencias (toma I)

Sin llegar totalmente, todavía
_Me duele demasiado la alegría_
soy péndulo que oscilo
de cicatriz en cicatriz, y acecho.
Quién sabe si en la horma de tu pecho
reposaré tranquilo.
(Paso sin estar - Pastor Aguiar)


Siempre supe que no debí hacerlo.

Ahora estoy más calmo y pienso en eso como en una misión para un suicida.

Yo me llevo muy mal con mi propia pistola dirigida a mi sien, así que la guardé donde no la alcanzara con los ojos – ni con la tentación - (por aquello de que el ansia de matar no es algo bueno cuando se emprende una misión humanitaria) y me fui desarmado a hacer mi parte.

Lo hice según yo sé hacer las cosas. O sea, la hice mal, porque ese tipo de cosas no sé hacerlas desde la forma fácil. Más sencillo es matar que hacer de bueno.

Hablamos un rato en que llegaron pájaros a comer de las migas.

Me pude expresar bien o tal cual soy, inclusive sabiendo que las misiones de encubierto no me gustan, así que lo hice como yo, a mi modo y hablé de mí como si fuera yo intentando que mi interlocutor se diera cuenta.

Se enamoró enseguida de mis formas. Lo sentí en sus respuestas y me dije “qué bien lo estoy haciendo, puta madre, quizás haya buen puerto y hasta flores y me pueda curar de este desgaste de piel y de asesino”.

Pero no sucedió.

Le dejé cartas en las que yo me hablaba, para que me entendiera y entendiera, pero las borró con una goma grande o con el codo de la misma mano con que escribió las suyas respondiendo a aquellas que borró.

Fuimos amigos sólo por las dudas, como irreconciliables enemigos que aún no se conocen.

Ella se fue dejando la puerta semiabierta

Yo cerré de un portazo y tapié las ventanas, clausurando mis ganas de seguirla.

Mañana y resistencia




Es un día de sol. Aquí mi gente
ha regresado apenas de la risa
al pie de la tormenta y al destajo.
La niebla es una novia desvestida
sobre los verdes bordes de la luz
y en mí se acaba la filosofía.

Estoy de poco hablar esta mañana
de sol a tientas. Zona fronteriza
entre el simio y el hombre, zona franca
del corazón ajeno a la alegría
me vuelvo pendular gota de sangre,
el atanor de un último alquimista
que mezcló mal en mí los sinsabores
con un dispar deseo de justicia.

Estoy viejo a esta altura, me doy cuenta
que perdí la paciencia en la rutina
y ando de queja en queja con mi alma
y hago pactos de honor con los suicidas
desde mi corazón anestesiado
si la conciencia se me despabila.

Después vuelvo a mí mismo, como siempre
a tierra firme, a roca introspectiva,
aislado en un barco de leprosos
o como un yeti triste en la nevisca.

Escribo algunas cosas sin quererlo
y otras queriendo, ya no sé escribirlas.
Se me ajó mansamente la palabra
y se murió en mis manos descosidas
como un saco de idiomas imposibles.
Ganándola, he perdido la partida.

Quise ser escritor, pero no sirve,
porque la bala mata la caricia.

Zonda


Ya sonaron las seis y sigo fijo en la espesura dócil de mi espanto, porque aparto una memoria y nace otra, como en la selva cuando vas abriendo y siempre hay hojas y hojas adelante y pienso en la malaria y en estas manos que luchan contra el viento.
Pero regresa el viento desde esta huella honda que es la vida debajo del esternón. Regresa el viento como algo incontenible y me llena los ojos con álgidos demonios de mi mismo.

Nunca me dije ángel, ni me concebi ángel ni busqué parecerme en algo a ser un ángel, pero me vendrían bien menos demonios royéndome los ojos mientras lloran.

Recuerdo demasiado como para estar vivo.

*

Lo malo es vivir para contarlo. O para callarlo.
Pero las manos tienen el tacto de la vida, como toda la piel, pero las manos que son ejecutoras se cuestionan el don de acariciar porque han tocado todo lo que es pólvora y conservan un largo olor de sangre que mi sangre no lava.

Y conservan un largo olor a piel ausente que mi sangre no lava.
No se lava.
Yo me seco una vez más las lágrimas.
Y el olor permanece ahora más húmedo.

*

Vos sos un poco sórdido, medio dark, siempre tan reservado y autosuficiente, tan observador de las conductas y tan oportunista a la hora de las resoluciones.

Oportuno, lo corrige Freak y Viktor asiente y dice, sí, sí, oportuno, de dominar la oportunidad, de ser a tiempo.

¿ Un águila? susurra Iñigo desde más atrás.

No, un cuervo, le respondo y Víktor se sonríe mientras dice por primera vez : Bad Raven, Bad Raven...como si fuera la voz de un dibujito.

La selva colombiana nos devora.

*

Y sin embargo sobre el pecho llevo tatuado un ángel.

La palabra a(r)mada) 14ª

Me duelen tanto las manos, que para la próxima voy a dejar que alguien que no sea yo haga este trabajo.
Es bueno tener boludos que piensen que matar es un deber.

*

¿De qué se queja ella?
Se queja de soledad. La unicidad es el hecho más difícil del hombre, a partir de que algún dios sin nombre lo hizo un ser social, igual que a los lobos y a los loros.

*

Tengo las manos tan rotas que derretí grasa en uno de esos fuegos de yesca y pedernal y me las lubriqué.
Grasa de un bicho de monte, grasa al fin.
Ahora, además de todo, hiedo. O ya hedía antes a carne cruda y rota y la grasa, como el desodorante, cambia la percepción de lo que igual sucede.

*

Hay estrellas muy grandes en este cielo desde que la señal que brilla en el mapa del blog, es un desaforado grito verde en el silencio.
Yo pensé siempre que sabía gritar para adentro.
Menos mal que no me escucha nadie y que hay putas tranquilas a cuarenta kilómetros, bajo este mismo cielo que ya debe estar harto de tragedias.

*

El teniente médico me acaba de decir: "No coronel. El cielo es una inconmesurable indiferencia. Lo leí en uno de sus libros".

(De: Psicoámbitos)

Sistemas liderados

La condición humana es muy amplia, y en los grupos se vuelve todavía más intensa y compleja.
Cada uno sabe como puede manejar la hostilidad a la que se le somete en los ámbitos donde le toca o desea involucrarse. Y están los que no saben como comportarse y los que adoptan una posición pasiva de modo que el grupo les marca las pautas conductuales, así que la marea del movimiento grupal los acuna.

La pauta de cómo será un grupo (salvando siempre su heterogenicidad) depende de su conducción. Tal como sea el conductor, será el grupo. Todos los grupos se rigen por un liderazgo, porque el grupo en sí mismo es una voluntad amorfa, que librada a sí, se convierte en un cuerpo asincrónico, espástico y termina por ser una estructura quebradiza y sujeta a los avatares de sus células, sin que exista un patrón común o por lo menos, un concenso accional.

Un líder fuerte crea un grupo cohesionado. Y con fuerte no me refiero a que tenga explosiones de violencia, sino, sencillamente, a un patrón fijo y unánime de conducta. Las explosiones en un líder perjudican la visión global de la integridad del grupo, porque son síntomas de inestabilidad conductista. Quien no puede conducirse a sí mismo sobre una misma línea, es imposible que conduzca a nadie.

Esto puede extrapolarse a todos los ámbitos.

Los grupos son como la vida y la vida está llena de situaciones conflictivas que deben manejarse con un criterio recto y observador, sin priorizar preferencias personales sino éticas. Saber sancionar y saber perdonar, sin que para ninguna de ambas cosas tiemble el pulso, asegura en el grupo una plataforma confiable en la que sustentar, ya, las aspiraciones de cada uno de sus miembros y del grupo como cuerpo orgánico.

Creo que conseguimos mal que mal, tremendamente cuestionados por muchos ex socios, esa base sólida en cuanto a línea de conducta.

Es un formato difícil, porque no es cómodo, ya que está sometido a exigencia permanente. Pero es inamovible, pase lo que pase y pese a quien pese. Y por eso, es un organismo sólido, previsible si se comprendió su línea de pensamiento y está por encima de cualquier apetencia, lo que lo vuelve todavía más poderoso.

Porque en este mundo no hay cosa más desafiante y temida que el altruismo.

De: La semiótica del líder - Oficio y prejuicio (Ensayo sobre liderazgo operativo en misión)- Ed. Universidad de Neguev - 2002)

Vidas extraordinarias

Acá hace tanto frío, que caen rígidas estrellas de punta.
No llueve en esta Varanasi.
Hay nevisca en la piedra.
Se me congelan los poros del poema.

*

-¿Qué son?

- La verdad que no sé?

- Crías del yeti- digo y saco a la mujer sin dientes, al hombre abominable y a cuatro gazapos metamorfos de un agujero lúgubre en la piedra.

¿Quién puede aguantar desnudo en este frío?

Yo no. Ni ellos tampoco.

-Carajo...cómo vive alguna gente.- dice alguien.

*

- ¿De dónde los sacó? - me pregunta la oficial médico.

- De un agujero de ahí...de por ahí...También traje tres gallinas y dos chivos...

*

- Son todos retrasados. Subnutridos.

La médica dice que no acierta con la edad de las "criaturas".

Nunca mejor empleada la palabra.

*

La mujer sin dientes no se sabe mover.

Claro, tanto tiempo acollarada, dice el cabo.

El hombre abominable nos insulta.
Alguien se enoja y le parte la cara de un culatazo que yo contengo.

-Ni siquiera llega a ser un hijo de puta...porque ni siquiera es un hombre que entienda la diferencia.- explica mi escritor.

El cabo abre dos ojos enormes mientras me mira.

Lo deslumbra mi dominio del idioma chino.

*

Debe haber parido, defecado y cogido toda la vida en el mismo metrito.
¿Qué edad tendrá?

Imposible averiguarla desde la civilización que todo lo mensura.

*

- ¿Che, no llegan nunca los de Servicios Sociales?

El jefe del destacamento de montaña me mira.

- Y no...

¿Tendremos que bajar hasta el planeta?

Puro fracaso

fui a buscarla y le dije:

vine hoy
no pude llegar antes porque mis pies
no entraban en las botas

eran muchas sus llagas
me dolía también el paso en falso

así que vine hoy, descalzo y como puedo
pero erguido
y sin vociferar

vine a verte porque compré cartas
de otro tarot distinto
donde no deba poner cara de póker
frente a lo que me importa

vine,
recitando de memoria un kadish
y repitiendo a solas a Dayân
trayendo un mantra

¿puedo hablarte así, tan libremente
como un bruto descalzo?

"limosnas pida en la otra puerta", me dijo tu portera
repitiendo: que dice “la señora”

Chocolate bombón

Participan en este sitio sólo escasas mentes amplias

En tu cuarto hay un pájaro (de Pájaros de Ionit)

Un video de Mirella Santoro

SER ISRAELÍ ES UN ORGULLO, JAMÁS UNA VERGÜENZA

Sencillamente saber lo que se es. Sencillamente saber lo que se hace. A pesar del mundo, saber lo que se es y saber lo que se hace, en el orgullo del silencio.

Valor de la palabra

Hombres dignos de buscan. Por favor, dar un paso adelante.

No a mi costado. En mí.

Poema de Morgana de Palacios - Videomontaje de Isabel Reyes

Historia viva - ¿Tanto van a chillar por un spot publicitario?

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas mientras haya un argentino para nombrarlas.
El hundimiento del buque escuela Crucero Ara General Belgrano, fue un crimen de guerra que aún continúa sin condena.

Porque la buena amistad también es amor.

Asombro de lo sombrío

Memoria AMIA

Sólo el amor - Silvio Rodríguez

Aves migrantes

Registrados... y publicados, además.

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Feria del Libro de Jerusalem - 2013

Feria del Libro de Jerusalem - 2013
Café literario - Centro de convenciones de Jerusalem

Acto de fe

Necesito perdonar a los que te odiaron y ofendieron a vos. Ya cargo demasiado odio contra los que dijeron que me amaban a mí.

Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.
edición bilingüe 1a. edición

and...me

and...me
Porque todos los cuervos alguna vez fuimos solamente pichones y durante cuarenta días volamos debajo del diluvio yendo y viniendo de la tormenta al Arca, los laureles siempre se los llevan las palomas.