Confesiones de invierno



Hoy hablé con Matitiau. Dice que va a volver a Etiopía, a Kenya y por qué no a Somalia.

Estuvimos juntos cuando sucedió Haití. Los médicos y nosotros, que los cuidábamos de mayores males en una de las dependencias del infierno. Y fuimos, así, a muchas partes juntos, donde faltaran médicos y sobrara el desastre.

Hablé con mi superior.

Quiero un traslado. Solicito un traslado. Suplico por un traslado.

Escribí una solicitud no demasiado larga. "La mitad de mi vida estuve cubriendo África, conozco perfectamente el terreno, conozco perfectamente a su gente y tengo muchos amigos en la zona", formaba parte de mis argumentos.

“Dijiste que nunca más ibas a pisar África” memoró ella pensando si firmaba aquello que pedí “Solamente a vos se te puede ocurrir pedir destino ahí en este momento. No te entiendo, aluf mishnê, de verdad. Cada día que pasa te entiendo menos.”

“Es que extraño el infierno” concedí.
Publicar un comentario en la entrada

Chocolate bombón