Vidas extraordinarias

Acá hace tanto frío, que caen rígidas estrellas de punta.
No llueve en esta Varanasi.
Hay nevisca en la piedra.
Se me congelan los poros del poema.

*

-¿Qué son?

- La verdad que no sé?

- Crías del yeti- digo y saco a la mujer sin dientes, al hombre abominable y a cuatro gazapos metamorfos de un agujero lúgubre en la piedra.

¿Quién puede aguantar desnudo en este frío?

Yo no. Ni ellos tampoco.

-Carajo...cómo vive alguna gente.- dice alguien.

*

- ¿De dónde los sacó? - me pregunta la oficial médico.

- De un agujero de ahí...de por ahí...También traje tres gallinas y dos chivos...

*

- Son todos retrasados. Subnutridos.

La médica dice que no acierta con la edad de las "criaturas".

Nunca mejor empleada la palabra.

*

La mujer sin dientes no se sabe mover.

Claro, tanto tiempo acollarada, dice el cabo.

El hombre abominable nos insulta.
Alguien se enoja y le parte la cara de un culatazo que yo contengo.

-Ni siquiera llega a ser un hijo de puta...porque ni siquiera es un hombre que entienda la diferencia.- explica mi escritor.

El cabo abre dos ojos enormes mientras me mira.

Lo deslumbra mi dominio del idioma chino.

*

Debe haber parido, defecado y cogido toda la vida en el mismo metrito.
¿Qué edad tendrá?

Imposible averiguarla desde la civilización que todo lo mensura.

*

- ¿Che, no llegan nunca los de Servicios Sociales?

El jefe del destacamento de montaña me mira.

- Y no...

¿Tendremos que bajar hasta el planeta?
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