Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Diario somalí


Días de transa

Vivimos una vida provisoria de la que aprendimos a espantar el momento del sueño.

Vivimos una vida provisoria, en un campamento provisorio que está lleno de gente provisoria, junto a un hospital-carpa provisorio, donde la muerte se hace definitiva, como el hambre o el desabastecimiento.

Nada llega porque no llega nadie más que esos que nos habitan alrededor y que alguna vez fueron seres y que, equivocando el adjetivo, se acercan a un sitio que ellos consideran promisorio.

Desaprovisionados, desprovistos, hemos enclavado otro poco de miseria en el medio de la planicie de la desesperanza, esperando que los “socios locales” deriven este bagaje de vacío hacia un lugar en el que, al menos, haya agua.

Somos un hábito de moscas que camina o se arrastra o se mantiene quieto, para ahorrar las fuerzas por si hubiera que resistir una avanzada que caiga de sorpresa a robar la miseria, que es, paradójicamente, lo único que tenemos realmente.

Enterramos difuntos todo el día.

Ya no hablamos siquiera entre nosotros.


*

Conseguimos que parte de una unidad de Burundi se quede con los médicos.

He aquí la ironía. Antes íbamos humanitariamente a salvar a Ruanda y a Burundi y ahora, ellos están aquí, representando a la Amisom, como si hubieran evolucionado y ya no tuvieran tragedias.

En principio les pedimos escolta, pero se negaron. Evitan los enfrentamientos cuantas veces pueden, porque aprendieron que todo es tan inútil, que mejor evitar el hecho armado.

Igualmente negocian con nosotros que de lo que sobreviva a los retenes ya sea del gobierno o de Amisom, ellos van a tener un porcentaje para vender en el mercado negro, y quede monetariamente compensado el favor de quedarse un rato por aquí a cuidar este pequeño cementerio.

No nos sorprende, porque lo hemos visto repetirse bajo todas las siglas humanitarias del planeta. Es algo que está en todos los contratos a donde vaya una fuerza de paz. Siempre hay una parte de la ayuda que se desplaza hacia el mercado negro, compensatoriamente al hecho de venir a perder la vida en un territorio irredimible.

En todas las guerras, cuando tuve sed, conseguí en la calle y por algunos dólares, una botellita de agua mineral que decía UN.

Comer en este lugar me da vergüenza.

(julio-septiembre, 2011)

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Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

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1a. edición - bilingüe