Diario somalí


Con novedad en el frente


Estoy tan exhausto que no existo. Este agotamiento existe por mí. Este agotamiento es lo que existe de mí.

Adentro o afuera de un calabozo, un hombre es su propia cárcel. Uno lo aprende a fuerza de callar y también, a fuerza de decir. Pero por sobre todo, lo aprende a fuerza de saber resistir.

Escribo cartas que voy colgando en pájaros.

Es lo que veo desde aquí. Algunos pájaros, a veces, tan lejanos y pájaros y alados. Entonces, mentalmente y en orden a la urgencia, escribo una carta que engancharle a las rimas de sus alas y la libero a un viento que no existe.

La carta levita igual que los deseos. Es un deseo encima de la tierra y sus corrientes cálidas. que asciende hacia los pájaros.

Como los pescadores que pescan trucha con mosca en los lagos fríos, yo fabrico un señuelo hecho de cosas que se me ocurre puedan gustarle a aquellos pájaros. Luego enhebro la carta. Y ellos se devoran lo que pienso.

A algún lugar llegará. Tienen que cagar en algún sitio.


(de julio a septiembre, 2011)

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Chocolate bombón