Malón


Es tan obvio de donde aparece la indiada, que si lo digo me sentiré xenófobo. Así que mejor callo esta boca “insumisa” y escupo el regusto a lo que no me gusta, para que se lo beba la tierra ( casi tirria) que todo se lo bebe, este hoy por hoy.

Las cosas obvias me quitan las buenas ideas. Termino en un bostezo de gato malhablado que se aburrió de estar durmiendo-se todo. Prerrogativa de los gatos sobones, esos, que no seré.

Me acuerdo de mi abuela y de Tom Mix.

Ahora, aparecen indios de América del Norte por todas las esquinas. Veo mohicanos, cherokees, cheyennes, apaches y quién sabe cual más que no llegó porque no le sellaron el pasaporte para un vuelo de urgencia.

Siempre seré comanche, porque comanche era cuando mi abuela me contaba los cuentos de Tom Mix, intentando que me quedara quieto dentro del guardapolvos planchado con agua de almidón.

Entonces olía a sol.

Ahora, como en aquellos cuentos, por todos lados aparecen indios y aparecen Tom Mixes que exterminarán la libertad de las planicies verdes, los bisontes y matarán leyendas con sonrisas de celuloide, mientras aplaude una platea que necesita heroísmos de hollywood.

Parece casi una fuga de agua en un caño público. Pero no sale agua. Salen indios.

Así es de potable la red contaminada.

Nunca se es único. Ya existe un patrón en el que justo, quizás hasta de pedo, uno encaja sin proponérselo.

Encaja, justo, porque no tiene patrón y llega, con la idiota validez de lo auténtico.


(De: Hojas de sombra)

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Chocolate bombón