No Hemingway y algo de Childe Harold

ella hablaba de mí
como un tajo de sombra que no arde
como un poco de espacio que no existe
como un lugar vacío de esperanza

ella hablaba de mí
como un poco de sangre
que prorroga el latido y hace al corazón

poco de vida que se estanca y muda
en el rigor del tiempo que prosigue

ella hablaba de mí como del humo
pensándose de humo
indescifrable en sí
plácida
curva
extemporánea
iconoclasta
exégeta

ella hablaba de mí
como si mi suceso fuera una efemérides
que publicara El Mundo
y no tuviera traducción al chino

ella hablaba de mí

y yo hablaba de ella como un analfabeto
con palabras que nunca han existido
para los diccionarios de otras lenguas

ella hablaba de mí
igual que si supiera que yo escribía libros
en los que ella cantaba
con voz de vodka añejo
las escasas palabras de mi nombre
para hacerlo infinito

hablábamos
al fin
uno del otro
como dos bichos raros en una feria de colectividades

me gustaba escucharla hablar de mí

como a los niños les fascinan los magos
y las montañas rusas

Chocolate bombón