Diario somalí

Pirámide en la luna.

El mundo pasa afuera, sin nosotros, que nos ponemos tristes suavemente.
Vamos embruteciéndonos con parsimoniosa suavidad, sin lentitud, de forma inexorable. Y todo tiene esa pátina lerda de un musgo que nos tapa la forma de la estatua en que nos convertimos. Melancólicas y póstumas estatuas que lloran en este cementerio de ridículos.

Le pedimos a la Amisom más alambre para terminar el cerco.
El hospital se derrumbó dos veces sobre los agonizantes y los muertos.
Una patrulla se acercó a mirarnos.
Parecemos un circo de esperpentos que se mueven sin gracia en este círculo pistero que trazan las púas que enhebran las estacas.
Me tocó devanar durante varias horas y tengo las manos fundadas a pinchazos.

Los de la patrulla de la Amisom dicen que no.
Si alguien quiere ir a Mogadiscio a buscar más alambre, puede ser.
¿Qué hay para canjear?

Los MSF ponen cara de tontos y siguen tratando de alimentar cadáveres que no les hacen caso.

- Déjalo tío.- dice al fin Angélica – Es inútil. Mejor ven aquí y ayúdame a amputar. Tienes más fuerza y esta cosa no corta.

(de julio a septiembre, 2011)


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