Otro sobre elefantes


Uno termina no creyendo en nada, es la verdad y ya no hablo de elevar los ojos a los dioses. Todavía, por ahí, uno aspira a que haya de esos en algún lado.

Me refiero a las cosas de los hombres. A ciertas referencias que uno busca, como  aquello del único hombre bueno y no derrumbaré Sodoma.

En el fondo no puedo exigir nada de los demás, porque yo no soy ejemplo para nada ni para nadie, pero justamente, esto de verse como uno  es, por ahí te hace buscar ideales en otros que vas conociendo, en los que depositás tus ganas de vivir, de que la cosa cambie, de que exista ese hombre bueno en Sodoma.

Así los chascos.

Mi parte idealista, se transforma, dentro de mí, en mi parte más hostil, quizás porque advierto que no tendré remedio ni enmienda, ya que esos seudomodelos que uno trata de elegir para decir "no derrumbaré Sodoma", tienen defectos que por ahí uno no se permite tener y que justamente hace a la cosa de que uno tienda a modelizarlos porque cree que son diferentes en eso y se encuentra con la mina antipersona, haciendo click debajo de la planta del pie.

Así que sí maté al elefante blanco.

Sí lo maté.
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Chocolate bombón