Suaves salones azules para gente azul que se apoltrona suave-mente

Suaves salones azules para gente azul que se apoltrona suave-mente.

El tema de los vínculos y sus vinculantes.


La gente que se parece se junta. La que no se parece, se separa.

A veces, alguien cruza la línea divisoria, pero, en la margen contraria, nadie le sella el pasaporte. Ergo, no puede entrar a ese país, porque en el fondo de todo, el hombre ha dividido estratos y estamentos, hasta el punto inverosímil de las barras bravas y los países de buenos y de malos.

La mixtura es difícil. Va con X. No es mistura, es miXtura, con X.


Salvedad al margen, en el fondo es el efecto “demasiado hembra”.

¿Me vas a reprochar que tome mis recaudos, que me calce el casco a las orejas y me ponga a perorar de Freud?

Tenés que empezar a evaluar tu desconcierto para advertir que soy desconcertante, porque nadie se parece a mí y D.os echó mi molde hacia el abismo el día que me vio tan malnacido. Habrá pensado “demasiadas cruces (dicho en cristiano, seguro que se capta mejor)y así igual las aguanta” y se asustó de estar en otras cosas según Anderson Imbert o lo que es peor aún, haberse muerto, según Nietzstche.
Los diferentes hablan, dice Moshe Dayan.

Los diferentes hablan con el solo objeto de entenderse y siempre hay un punto entre dos, al que arribar.

Yo respeto a los que viven lejos, en esa orilla que nunca será mía (pero que es la de ellos), siempre y cuando me merezcan respeto .

¿Ellos respetarán cómo me expreso o preferirían oírme hablar chapuceando en su idioma? Chapucenado del verbo chapucear y del sustantivo chapucería.

El que quiera saberme, que me lea con la conciencia limpia.

Publicar un comentario

Chocolate bombón