Cajita con campana


no quiero irme hablando de piedrazos
ni de ese idiota pronóstico del tiempo de apatías
que choca contra mí
una vez y otra vez
constante y dictador del no deseo

no quiero irme escupiendo salivazos amargos
de cansancio pastoso
de aburrimiento inmune a todo estímulo
de desgaste y silencio complaciente

no quiero irme pensando que encontraré la luna
moribunda en los bordes de una noche promiscua
como un ser cauteloso que espía los sudores
y tiembla de anorexia

no quiero irme así
como si huyera de todos los diagnósticos de espanto
y el mundo se quedara descalzo en su sindrome
con mirada vacía
o sonrisa de estrecha concurrencia

no quiero irme pensando que abandono
que estoy tan esclerótico como desengañado
y ya no hay más que dar
aquí
en esta caja llena de confites que envenenó Pandora

quiero pensar que habrá algo que decir
algo para llevarme a la nariz el día de la pólvora
o una palabra que volver un rezo
como un hilo con nombre de promesa

pero a veces
casi trazo el gancho de renuncia
a la rutina de la tontería y pienso que ya nada es majestuoso

ahí
desde el punto en que el hartazgo hierve
pienso en tu nombre de campana gótica
y aunque no me lo creas
alzo los pies y sigo
por
si
acaso
sea esa la senda del regreso
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