Espasmos

Ella se abre lo mismo que un durazno prisco.

La humedad que sale de su interior va ganando territorio.

Ella se abre sobre el color blanco.

Se separa, para que ese salino rezumar moje la entrega.

Dentro del vientre, hay una furia sorda que la muerde.

Se agita el corazón, cautivo y loco.

Entonces ella se arquea hacia adelante mientras contiene el aire una vez más.

Los sollozos la ahogan. Igual escribe.


(De: Nueve escenas de sexo -  Microcuentos - ed.  2008 )
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