Lenguaje corporal

Desde el pecho hasta el pubis o mejor aún, desde ambos pechos hasta el pubis, hay una linea plana y adherente, sincrónica. Dos planos que deslizan, en una sola unidad.
Ella de espaldas y él, contra ella, de frente.
Con los ojos abiertos. Frente a frente.

Las derechas se aferran como una tensa proa que sale de la forma en movimiento, hacia un hueco en el aire.
La otra mano de ella es un arañazo persistente encima de los tendones de la nuca de él, rígidos y erguidos en la posición de dominancia.

Siguiendo la cadencia del movimiendo, la hembra alza una pierna.

El muslo sedoso, envuelto por una media negra, acaricia con su parte interna la cadera del macho y baja, enredada, en un deslizamiento cromático, lento, detenido aún mientras perdura en la tensa efectividad del movimiento.
Despacio, se prolonga el instante en que la respiración acorta la distancia.

Después, como si tuviera algo de súbito, ella se arquea y la sostiene él, impidiendo que se deshaga la unión entre sus sexos.
La sostiene en el arco sereno de su brazo, mientras ella, rasgándole la espalda, recupera con suavidad de gata el equilibrio.

Termina el tango.

Cada uno regresa a su apartado.

(De: Nueve escenas de sexo - ed. 2008 )

Chocolate bombón