De las cartas cerradas y otras incoherencias (toma V)

Abrir camino en la nieve vírgen


Cuando me fui, cerré la puerta y no volví los ojos. Salí, como de un sueño que no recordaré.

Ahora estoy en esta casa, que no es mía pero que me va haciendo suyo, mansamente.

Tiene lo imprescindible. Hasta un diminuto jardín con plantas verde oscuro y una estatua detrás de la que mi gata se esconde para cazar reflejos que ella sola ve.

Es funcional para alguien que se ha quedado solo de repente. La casa y yo no tenemos recuerdos en común, así que no podemos hablarnos en pasado.

Mi único problema son los libros, porque la casa no tiene biblioteca.

Ya dije alguna vez que cuando me voy de un lugar, solamente me llevo la ropa y las cajas de libros que no desembalo porque siempre me voy de todas partes y nunca hay biblioteca a donde voy.

Si los desembalara, alguno olvidaría en el apuro y quedaría allí, en un sitio ajeno, como si yo fuera a su vez un recuerdo de esos que no se van del todo. 

Una parte de mí que ya no tengo.

(De: Hojas de sombra)

Imagen: Sísifo de Franz Von Stuck


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Chocolate bombón