Aparición del ángel





Pensé que mis relojes
habían muerto a pie
pero ahí estabas
travestida de pájaro
como lo que no puede ocurrir nunca.

Y en este ahogo
yo y mi alcantarilla
coleccionando alas sin palomas
como hijo inquebrantable del derrumbe.

No eras un precipicio
ni una rosa
ni una chispa en el aire
pero toda tu boca me seguía
sin yo explicarme cómo.

Como un dolor en fuga
viajo de mis espantos a tus palmas
y voy reconociéndome en mis sombras.

Etérea casi
como un copo azul
que vuela en mi nevisca

te viajo por mis libros,
quemo cartas
y me entretengo en las pequeñas letras.

Caigo en mi propia sombra
escanciador de oscuros juramentos
igual que un niño
que no se reconoce entre la bruma.




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Chocolate bombón