Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Sin



Hoy me desperté huérfano. Un huérfano de arena desleída que se va disgregando de costumbres solas en esta humedad sobre la almohada y me dije: No voy a escribirte ni a escribirme. No esta vez. No en este febrero. No voy a repetirte en los rincones de apuñalar mi calma ni voy a llevarme alguna prenda tuya a la nariz, por ver si estás presente en los largos fantasmas del aroma.

No voy a hacerlo porque sigo enojado con tu nombre.

No voy a hacerlo, porque sigo furioso con tus palomas volátiles y tus circunvoluciones a la Tierra y tus llantos estériles y tus megalomanías de apoteosis griegas.

No voy a escribirte porque todavía me siento traicionado como nunca me traicionó nadie y más de lo que pudiera traicionarme yo mismo.

En este 18 de febrero, me voy a reír de cuantas tonterías se me ocurran para cubrir con ellas tus restos por mis cosas y no voy a ir a la misa que lleve a vos aunque el Gordo me cague el teléfono a mensajes y me curta la casilla a mails diciéndome que soy un mal hermano porque yo no voy a tus misas sin que me quiera morir un rato antes porque no estás conmigo y yo si estoy conmigo, con el alma cada vez más flaca, igual que un perro flaco que espera por un dueño que se olvidó de él.

Ya me ves. Estoy todavía como me dejaste acá, abandonado a mi merced y triste, tanto, que no me queda ninguna tristeza por probar, ni siquiera la que me llevabas de ventaja. Ahora a mí también me mataron un hijo y no estuvo tu hombro para que yo llorara. Hasta para eso me dejaste solo.

Así que no voy a escribir nada sobre vos ni para vos, porque estoy rabioso de dolor y ciego como la oscuridad. Siempre estoy rabioso de dolor cuando te pienso, pero lo disimulo como un duque. Hasta eso aprendí. A salir adelante sin nombrarte, porque ya no me sos en las vértebras más que un sordo dolor invalidante y no hago la apología de mis mutilaciones, ni siquiera en tu oído.

Igual lo conseguiste, Pichón. El rudo de los dos está llorando.




19 comentarios:

  1. leerte apura un verbo a los ojos y convierte a la mirada a una especie de exilio fascinado
    cada entrada, es una entrada y rocío opaco y alza del fusil y salida envenenada y vasalla de tu tinta, en viaje a los que eres, a lo que arranca de lo solo el leerte

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    1. Hola Berenice.

      Hoy hace cinco años que se murió mi hermano menor. Eso es lo malo de ser huérfano. Quedarse todavía más huérfano.

      Todâ

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  2. El rudo de los dos está llorando...

    Me haces recordar una frase que leí de Luís Rosales, decía algo así como:
    Hay personas que se definen por lo que tienen y hay otras personas que se definen por lo que les falta.

    Hoy no tengo nada que ofrecerte, Gavrí, salvo las lágrimas que arrancas de mi alma.


    Un abrazo.

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    1. La vida es así, Manolito.

      La muerte del Puma a mí me marcó mal. Fue, creo, lo único que superó mi capacidad de sufrimiento y aunque a veces afloja porque aprendí a aturdirme con mi adicción al trabajo, siempre hay un detalle que lo reaviva.

      Cuando una muerte te mató, todas las otras muertes son un trámite.

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  3. Sí, estoy de acuerdo. Hay una muerte...luego las demás ya casi no te arrancan el alma porque te quedaste roto...

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  4. No hay nada más para vaciar, diría yo. Sobre todo cuando ya te volcaste y estabas virgen. Mi hermano decía: Tenés cinco monedas al llegar. Si las entregás todas juntas, fuiste.

    Pensé que más que este escrito, te podían gustar los Otros Holocaustos, porque justamente va de ese tipo de causas como las que hacés tuyas.

    Todâ

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  5. cuando una muerte se ha llevado parte de nuestro corazón sólo queda el sufrimiento frío, aquél que se lleva todos los días como un maletín o una cicatriz... disimulamos, hacemos como si no existiera, como si puediéramos olvidar... pero al final todos los días la llevamos puesta.

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  6. Tal cual, Lilly. Sobre todo cuando el otro tiene algo de indefenso, de esas indefensiones que por ahí los demás no ven, pero que uno, como hermano, sabe que están y que son y hasta que punto el que querés es vulnerable frente a ellas.

    Entonces, como que el papel que asumís se amplia, cubre otros aspectos. Nosotros eramos huérfanos y yo soy el mayor de los tres. Cuando las cosas son así, pasás a ser más cosas que un hermano, sobre todo, si, como te digo, el chiquito es el más vulnerable.

    Bueno, vos sabés de qué te hablo por tu propia experiencia, así que me entendés sin que me explaye demasiado.

    Lehitraot, linda

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  7. Ante semejante dolor y bronca como si fuera una pérdida reciente, estoy vacía de palabras, de fórmulas de consuelo que, por otra parte nunca supe decir. Así que me quedo callada, releyéndote y tu congoja es la de todos los que perdimos a alguien, quizás la tuya más viva y lacerante. Sólo me quedo acá, un ratito, para acompañarte.
    Un abrazo, amigo.

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  8. ¿Sabés lo que pasa, Mirel? Que hay pérdidas que siempre son recientes. Uno se acostumbra al dolor y anda con él como se anda con un brazo. No sentís el brazo hasta que te lo golpeás y de repente, te das cuenta que ¡carajo, tengo un brazo que me duele! Y ves que tenés un brazo, no importa si ahora duele y antes no. El brazo está ahí, con vos, constante.

    Algo de eso es esto, porque la verdad, son muchos años ya. Cinco son muchos años para cargar una úlcera tórpida.

    Gracias por el abrazo. Siempre viene bien que a uno lo abrace una mujer.

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  9. La canción me ha descompuesto, creo que es perfecta para lo que sientes y has escrito en este día. Me has emocionado de nuevo, Comanche.

    Un abrazo.

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  10. La canción me ha desbordado, es perfecta para lo que sientes y escribes aquí, este día. Me has emocionado de nuevo, Comanche.

    Un abrazo.

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  11. Es un flor de tema, Pipi. Lo puse porque cuando Eladia Blázquez la presentó, estábamos mirando con el Puma el Festival de Viña del Mar. Yo estaba en la biblioteca y él estaba mirando la tele y escuchando. De la otra pieza me volví y me paré en la puerta a espaldas del Puma, para escuchar. Él estaba en el sillón del living. Y cuando el tema terminó le digo: ¡qué llorón! Y él, sin darse vuelta me dice Cuando me muera, vas a llorar, vos que no llorás por nada ni por nadie. Cuando yo me muera, vos, Hebreo, vas a llorar.

    Todâ por el recuerdo.

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  12. http://youtu.be/zbUiadaP_eI şi toată dragostea mea.

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  13. Hermoso, iafâ.

    Todâ rabâ ve lo medaber. Anî rak joshev.

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  14. Cuando una muerte te mató, todas las otras muertes son un trámite!sé lo que significa,primera vez que lo veo escrito,lo siento tanto,por vos por tu hermano,por mí y la muerte que me mató,sos un taladro en tus relatos Gabriel,pero hacés bien

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  15. Si. Fue la primera vez que pensé en tirar todo y morir.
    Nunca lo había pensado antes, ni en circunstancias terribles.

    La muerte de mi hermano superó mi capacidad de sufrimiento y desde ahí, la vida nunca volvió a ser la misma y yo tampoco.

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  16. Cuándo leí esto no había leido Lejaim,no entendía lo del hijo ,ni quién era el gordo,ni tu rabia deseperación,qué desprendimiento de ataduras Gabi,tu coherencia en la escritura de tu vida,es cómo una autobiografía permanente,es admirable creo que también te alivia un poco sacar todo así,desangrarte,vaciarte en la letra para volver a arrancar una y otra vez,grande

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    1. Bueno, el texto es para mi hermano, el que murió, cuya muerte para mi es el único hecho insuperable en mi vida. Después de cinco años, sigue siendo igualmente insuperable que el día que sucedió y creo que me voy a morir sin superarlo. Lo sé, porque no puedo hablar de él sin que se me caigan las lágrimas.

      Todâ

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Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

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1a. edición - bilingüe