Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

Teoría de la prosa -irresponsabilidad del verso -imaginación del ensayo -incertidumbre de la reflexión

Sistema límbico (otros holocaustos)



Ven a mí, animal descoyuntado,
ven
con tu lengua rota
y tu saliva de filante acidez
y tus viejos escrúpulos que convulsivan
hartos de los placebos.

Ven a mí, animal a pedazos
rajado como el búcaro del poema
y desaguado con desorden
igual que un desván antes de una mudanza
ocupado con las cosas más púdicas
ahora ofrecidas en una venta de garaje.

Acércate a todos mis cuchillos de acariciar.
Acércate a todos mis dientes de despedazar.
Acércate a tu muerte
pasivo
ovejuno
flácido como un guante de cirujano
sin la mano que opera

untado en tantas sangres
que nacen ADNs de monstruos
de tus dedos en acto de silencio.

Acércate como los niños felices
y las amantes calientes
y las madres que corren hacia sus hijos muertos.
Se imprudente una vez
y dejate vivir como una planta arrancada
del mundo de la espiga.







Ápice de lamed.
Curva de tzadi.
Pregunta de guimel.

Y todo este equipaje de mi boca
llegando desde el puerto de los muertos
con un arma de ángeles y pinos.

Nieva sobre la piel del resquemor
una paz de ladrillos
un escozor de púa que cimbrea pañuelos rotos
y pechos de pájaros
que se van resecando como todos los pechos
cuando sufren.

Nos alejamos en botes de pescador de algas
y las buenas riberas
son apenas puntos y renglones
de un mapa todo mar donde no hay islas
en que recoger agua.
Un largo mar de espanto que se enciende
como el fuego de un trueno

que la conciencia olvida.

4 comentarios:

  1. Tenemos el sistema límbico cuerpo a tierra Avrí.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Hay cosas, momentos históricos del hombre, que sí, te entierran boca abajo.

    Ya nos vemos Jaal. Todâ

    ResponderEliminar
  3. Una parte mía se encoge y quiere escapar de tanta oscuridad descarnada; la otra, que sabe de oscuridades y se comunica con ellas en un diálogo constante e implacable, se queda leyendo algo que le es hermético, pero que no puede abandonar.
    Quisiera desentrañar más el texto. Me cuesta.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Bueno Mirel, lo que pasa es que es un libro entero, que trata de un tema muy puntual y que mis amigos decidieron reeditar (me dieron la sorpresa) para la Feria del Libro.

    Estos poemas son el primero y el último y en el medio digamos que se desarrolla la trama. Ahora le puse el título completo del libro a esta entrada. Se lo había acortado antes y estoy dudando si hacer una página con el libro completo o dejar la cosa así.

    Igual, gracias por el esfuerzo de intentar entender. En un caso así, yo me quedo con lo que el poema me sugiere, si no consigo penetrar en el mundo del autor.

    ResponderEliminar

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Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

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edición bilingüe 1a. edición