De las cartas cerradas y otras incoherencias (toma XII)


Ductilidad del ruego


Cojeabas por tu lado de llorar
(Luis Alberto Crespo)


Esa perseverancia dócil en antiguos rituales te hace igual que un hogar.

Yo, que no sé de hogares y ando de cueva en cueva escapando de mí, mordiéndome la sombra en las paredes y las manos tiznadas con todos los silencios de los que es capaz mi lengua amarga, camino en tu jardín involuntario.


Hay estatuas de piedra, fuentes, árboles, muchos bancos vacíos con pequeños fantasmas sentados que no escapan.


Nieva en tu rosedal de fotos viejas colgando en los rincones de la amplia galería por la que un río de hojas rasga, como un borde con alas, los oídos.


Tiembla en tu rosedal la impertinencia de mis ojos secos que no encuentran la lágrima con qué mojar tu espacio. Porque yo me he quedado sin lágrimas de miedo y tengo un dolor parco y retorcido como una higuera adusta.


Plántame en la mitad del rododendro como a un viejo castaño en el otoño.


Viajo a pie por la pena igual que un niño y a veces, antes del sol, me acurruco a tus pies como un mendigo que encontró un soportal para hacer noche.


No pìdo primavera. Solo riego.


(De: Poiesis)



Imagen: The arm by Recep Gulec




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