Té de rosas



A veces pienso que sus uñas rasgan la oscuridad y que las letras con las que escribe sus espacios de miedo son justamente eso, rajaduras, arañazos feroces sobre una densa y feroz oscuridad.

Sale luz por ahí, una luz pálida llena de vientos de nevisca. Una luz como un soplo que cruza desde un polo al opuesto, como un cometa errático, febril y errático, brillante, nebuloso y envolvente.

Su esplendor se desarma en muchas lágrimas y el cometa termina siendo un río en que ahogar los peces y los pájaros con un suave movimiento de hacha que corta una tormenta.

Todo es estrépito en su metamorfosis.

Oscuridad que canta. Oscuridad que llora. Replique gutural de un alarido derrocador de estrellas que sobre el papel se despatarra en esta lluvia de letras apedreadas.

A veces me imagino que deambula entre un cultivar de rosas negras y que en una hornacina de hierro guarda hirviendo un eterno sirope de pétalos morunos.

Con él se pintará los labios el día que me bese.

(De: Poiesis)

Imgen: Voces by Sebastian Tabuteaud
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