Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Niña bajo un puente





¿Quién podría ponernos cuatro fronteras, niña de la mirada debajo del impermeable? Cuatro fronteras como cuatro son los puntos cardinales, dice el hombre, o como si la verdad tuviera pensamiento abstracto o el día anclara encima de los pájaros rotundos que chillan en la devastación de los cadáveres.

Y estamos a la vera del tren, esperando comer, con cara de famélicos, con cara de huérfanos, o con cara, sencilla, de humanos que tienen hambre de otras cosas que no pasan aquí, donde pasan las cosas de todos los hombres.

¿Te dije que había cráteres? Puedo llevarte a ver los cráteres que te dije mientras mirabas el pan en mesa ajena y yo te sujetaba el muñón de robar. Puedo llevarte a ver los cráteres de las bombas de ayer, esas que no te dejaron dormir ni aunque tu madre te cantó una nana que hablaba de cosas triviales y distintas al ruido exterior y a las paredes que parecían un tambor de espanto.

En los cráteres caben los cadáveres o todos sus pedazos. Sus pedazos, te dije, violados por el aire del miedo, caídos en desorden como cosas que tirar a la calle después de la limpieza del depósito. Vamos a ver los muertos, y los cráteres. Podremos conseguir un reloj, una sortija o un zapato para calzar el pie desnudo que anda por la tierra donde los muertos vuelven fértil la vida.

Niña debajo del impermeable de tu padre, corre conmigo a ver la última cascada. Ha enrojecido porque la sangre viene de las alturas aquellas a las que nunca conseguimos subir y donde toda la primavera era amarilla. Había pájaros que se han evaporado y hombres jóvenes que no envejecerán.

Niña sin manos, bajo el impermeable de tu padre y que miras las bruscas hondonadas, te invito a ver los pedazos de patria que no quedan más que en este rigor que no sostiene el día de las minas y la sangre. Hemos perdido un pie, una mirada, un cordero, un eclipse y el silencio.

El ruido aquel estallará en los sueños hasta dejarnos sorda la emoción y desvelada para siempre el ansia.

Niña del puente roto, que ya no tiene manos y está oculta bajo el impermeable de su padre, acompáñame a ver a todos los que no sobrevivieron, porque necesito enterrar a mis amigos y tengo miedo de encontrarlos muertos y de yo estar solo con mi pala y todos sus pedazos.



De: Ius soli


Participan en este sitio sólo escasas mentes amplias

Chocolate bombón

En tu cuarto hay un pájaro (de Pájaros de Ionit)

Un video de Mirella Santoro

SER ISRAELÍ ES UN ORGULLO, JAMÁS UNA VERGÜENZA

Sencillamente saber lo que se es. Sencillamente saber lo que se hace. A pesar del mundo, saber lo que se es y saber lo que se hace, en el orgullo del silencio.

Valor de la palabra

Hombres dignos se buscan. Por favor, dar un paso adelante.

No a mi costado. En mí.

Poema de Morgana de Palacios - Videomontaje de Isabel Reyes

Historia viva - ¿Tanto van a chillar por un spot publicitario?

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas mientras haya un argentino para nombrarlas.
El hundimiento del buque escuela Crucero Ara General Belgrano, fue un crimen de guerra que aún continúa sin condena.

Porque la buena amistad también es amor.

Asombro de lo sombrío

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Feria del Libro de Jerusalem - 2013

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Café literario - Centro de convenciones de Jerusalem

Acto de fe

Necesito perdonar a los que te odiaron y ofendieron a vos. Ya cargo demasiado odio contra los que dijeron que me amaban a mí.

Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.
1a. edición - bilingüe