Monstruosidad romántica



 Sepárame del mundo
(Morgana de Palacios)


Vos sabés como es esto. En la manera
se me ha escapado Dios desde las manos
como un eco partido
un lamido de espuma en los pies de la vida
un despecho de arena a mis espaldas.

Pienso en tu costa, en tu actitud de luz,
en tu rumbo de faro entre las piedras
que moja al corazón
como una intermitente llamarada.

Pero la noche se va haciendo estúpida
en su licuefactiva oscuridad
donde todos los sentimientos se disgregan
se desandan y mutan
en otros más terribles,
en otros sentimientos más terribles
y diestros
hechos de opacidad sobreviviente.

Hablamos de no sobremorirnos,
de abandonar el rastro al infortunio,
de usar la misma barca para Estigia
por no perder el hilo de la historia
que nos hace a un tiempo, costa y náufrago.

Hablamos de esta forma del sollozo,
y de esta risa
que dobla los años que cargamos,
los años que perdimos hace años
y el brusco recupero de la gracia
a palabra por medio
recortando la noche
y sus estragos inexorablemente silenciosos.

Entra el mar de tu boca hasta mi patria.


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