Menàge a trois



Estoy sobre la cama. Desnudo. Sudoroso. Boca arriba.
Y ella avanza, mirándome a los ojos.

Es una rubia flaca, de pecho enjuto y ojos largos, oscuros.

Repta con suavidad, muy lentamente, piel contra piel, acomodando con docilidad su pecho sobre el mío. Se alarga, toda roce, lamiéndome el cuello y las orejas, los labios y los ojos, blanda y tibia. Tiene algo de haragana en su lentificado ritmo de conquista.

Sigue después, juntando mi sudor sobre su lengua, respirando en mis labios, buscando en mi mirada una respuesta cómplice a su avance.

Él, tiene algo de equilibrista metálico y crece con tacto japonés desde mis pies descalzos. Un rato allí, prueba todas sus artes para la seducción del enemigo. Después avanza sobre el otro territorio, pero casi sin roce.
Me recorre las piernas, masajeando y se reparte mi cuerpo con la rubia.
No se miran.

Ella sigue lamiendo, imperturbable, mis partes que le gustan.

El amasa sobre mi bajo vientre, haciendo un ruido oculto y persuasivo. Me hurga buscando apoderarse, como si mi sexo y mis ingles fueran pan a sobar.

Yo me abandono.

Entrecierro los ojos, permitiendo.

Mi perra y mi gato se duermen. Recién entonces yo los acaricio.


Chocolate bombón