Correo de náufragos




¿Cuántos han navegado hacia tu nombre
por un túnel de cartas?

Ahora se amontonan, sin orillas
como botes uncidos a tormentas.

Echar al agua el mundo
con sus últimos pájaros en vuelo
no es alcanzar la aurora.
Y tú ahí, como heroína oculta
en un cabo final de resplandor
bajo el árbol del pan
fraguando desde el viento
un eco de rabiosas nubes húmedas.

El tiempo se termina igual que un soplo
que huye del desierto.
La vida es frágil
o se ha puesto frágil
como lo es un pájaro de humo.

La vasija del día se me ha roto
y se llevó mi árbol y mis manos.

Mar adentro no hay islas.
Se está solo.

Déjame tocar fondo,
simplemente.






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