Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Todos mis monstruos, un monstruo.







Parece que se esparciera sobre mí un musgo melancólico; un musgo verdigris, tupido y suave, que limita con mínimas almohadillas verdes mi aspereza.

Llovizna con persistencia tropical sobre el calor, con grandes gotas que golpean las losetas del patio y se evaporan inmediatamente. El sol acumulado las bebe no bien rozan la piedra pero la lluvia insiste con un repique manso, caviloso, como un parche de base que espera la triunfal entrada de los vientos.

El lugar en que estamos es poco confortable pero nosotros ya estamos imbuidos del hábito de estar. Solo estamos aquí. Permanecemos sin delicia, miméticos, vagamente turísticos, cazando.

Desde mi hamaca, colgada en la galería de este lugar tan poco confortable pero tan seductor por su impiedad, confabulo. Eso es lo que se hace por aquí. 

Yo confabulo, tú confabulas, él confabula, todos confabulamos. Estamos en ese sitio del planeta donde el que no confabula tendrá que atenerse a las graves consecuencias del error. 

Por aquí lo previsto es imprevisto.

Mientras llueve, un atardecer sanguíneo se desploma más allá de los árboles que nos envuelven con hojas y alimañas. El cielo se ha vuelto de un rojo extraordinario. 

«Mañana… más calor» murmura alguien dentro de la casa y su voz líquida que cruza la ventana de par en par abierta, chorrea del alféizar y cae al piso de tablones de la galería en la que estoy. También me ofrece una cerveza y digo «sí».

La portátil calienta como una gata metálica que ronronea imperceptiblemente sobre mí. Es un animal calenturiento y fulgurante, que se deja amansar por mis dedos.

Llega mi compañero, cerveza en mano. Una lata helada con un nombre genial: Peñón del águila. 

«¿Volvió internet?» pregunta y busca un lugar fresco bajo el alero. Se acomoda con laxitud en uno de los bancos de paja y apoya la espalda contra la pared. 

Le respondo que no. Estamos en una zona fuera de cobertura o con una cobertura que por momentos se alarga y nos alcanza o se acorta y nos abandona sin señal.

—Mejor así —susurro—. Es una mejor forma de existir.

—Los monstruos no existen —replica él.

Brindamos.





(De: El trabajo de a-gente y otras leyendas urbanas) 

Participan en este sitio sólo escasas mentes amplias

Chocolate bombón

En tu cuarto hay un pájaro (de Pájaros de Ionit)

Un video de Mirella Santoro

SER ISRAELÍ ES UN ORGULLO, JAMÁS UNA VERGÜENZA

Sencillamente saber lo que se es. Sencillamente saber lo que se hace. A pesar del mundo, saber lo que se es y saber lo que se hace, en el orgullo del silencio.

Valor de la palabra

Hombres dignos se buscan. Por favor, dar un paso adelante.

No a mi costado. En mí.

Poema de Morgana de Palacios - Videomontaje de Isabel Reyes

Historia viva - ¿Tanto van a chillar por un spot publicitario?

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas mientras haya un argentino para nombrarlas.
El hundimiento del buque escuela Crucero Ara General Belgrano, fue un crimen de guerra que aún continúa sin condena.

Porque la buena amistad también es amor.

Asombro de lo sombrío

Memoria AMIA

Sólo el amor - Silvio Rodríguez

Aves migrantes

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Feria del Libro de Jerusalem - 2013

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Café literario - Centro de convenciones de Jerusalem

Acto de fe

Necesito perdonar a los que te odiaron y ofendieron a vos. Ya cargo demasiado odio contra los que dijeron que me amaban a mí.

Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.
1a. edición - bilingüe