Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Viento quieto



Desde el polvo, la vida levantó rápidamente sus harapos, se vistió como pudo y siguió viaje.


Siempre es así. Todo es un continuo que no se paraliza aunque parezca quieto, aunque el tiempo mimetice el estatismo a la repitencia de sucesos símiles. Pero en realidad, son nuevos sucesos que solo repiten un guion parecido, nunca igual.


Después de las catástrofes, aparece sobre las cosas una tranquilidad diáfana. Ocurre en el exterior de las emociones. En el exterior, yace la detención, esa quietud de fotografía de almanaque, la captura extática de un momento en la vida. 


En las emociones, sin embargo, el remolino lentamente se apega a esa tierra impropiamente inmóvil y comienza a participar de la inamovilidad con timidez mecánica. Es cuando, al fin, admitimos que no hay nada qué hacer frente a lo sucedido y que lo sucedido, sucedió.


Nos enjaulamos con desazón en las rutinas, casi sin evocar, sin repensar ese otro momento inquebrantable en que llegó el desastre con sus garras y se llevó de nosotros tres afectos, tres mañanas, tres risas, tres vidas que luchaban por coser los harapos de esa otra vida que nos rodea aún; tres compañeras.


Nuestro presente, ahora, tiene tres magias menos. 


Creo que se está acabando en mí esa capacidad para inventar futuro y proponer quimeras.

Moby, el australiano, me consuela con su duelo parco, también insuperable. 


—El que viene hasta acá, sabe a lo que se expone —dice, reflexionando—. No te culpes más. Todos sabemos lo que puede pasar cuando aceptamos misiones como esta.


El y yo estamos de pie, al borde de las edificaciones, mirando el horizonte de las guerras y sabiendo que la lluvia que esperan las huertas, no llegará tampoco hoy.

(De: Gordiano - Diario del Sahel) 



10 comentarios:

  1. Gavrí, con la exquisitez de tu prosa y la forma de contar lo terrible, hacés que el lector se adentre en las situaciones e inmediatamente empatice con el grupo humanitario que ayuda y sufre las contingencias que se presentan.
    Un fuerte abrazo, querido amigo.

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  2. Gracias por acompañarme, Mirel querida.
    Otro abrazo bien fuerte para vos.

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  3. Querido Cuervo, primero, perdona mis ausencias, pero sabes que, como el hijo pródigo, siempre regreso. Y cómo no regresar para saciar mi sed de buena literatura en tus cantaros de letras. Siempre me gustó (y me gusta, justo hoy se lo comentaba al cuate Gilo, hablando de autores que nunca dejan de sorprenderme, y te mencionaba a ti entre ellos) esa capacidad para relatar la tragedia de manera tan poética, donde el horror queda suavizado por belleza con que está escrito el texto, pero, no por ello, deja de lacerarte y tocarte las fibras más sensibles.
    Todo mi aché, hermano. Un fortísimo abrazo.

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    Respuestas
    1. Te agradezco mucho las palabras, Ovidio. Seguramente en tus momentos por estos territorios, te habrá tocado estar en situaciones parecidas. A veces siento como si el tiempo hubiera decidido acampar aquí en un momento de la historia del hombre y no moverse más.
      Abrazos.

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  4. Ante lo vivido , lo que narras, lo que siento, no sé si es que sobran palabras o me enciendes la conciencia , de mil quejas de una vida que sin ser idílica es vida
    Gracias por escribir, gracias por más

    un abrazo

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  5. Gracias a vos, María, por acompañarme con tus lecturas.
    Abrazos.

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  6. Ciertas pérdidas no tienen consuelo posible, pero la capacidad creativa y/o recreativa no tiene final. De repente es el límite de la ironía, que nos arrebaten y que aun así seamos capaces de dar.

    Abrazo, mi rey.

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  7. No sé si el límite de la ironía, pero sí, una respuesta formidable.
    Abrazos, ieled.

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  8. Tres cicatrices mas en ese corazón tan lastimado pero tan grande con una enorme capacidad de dar,amar y apoyar.
    Lamento lo sucedido, un fuerte abrazo.

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Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

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1a. edición - bilingüe