Curva

Mis pájaros son esa quemazón que me persigue.

 Incinero mis pájaros.

No sirven para nada.

 Yo colecciono buitres de colección, esos que comen ojos y esperan con paciencia que un caquéctico en África (o en cualquier parte donde haya hambre, peste o guerra) acabe de morir.

 Los basureros somos un gremio aparte, siempre. Andamos por ahí, destinados a las inmundicias porque somos inmunes, tan inmunes como resucitar o no morir, que viene a ser lo mismo. Olemos mal este feroz olor a este mal mundo.

 La mala hierba, la cucaracha, el reptil, el hongo. Estamos hechos a la supervivencia más hostil. Aferrados al miasma. Degradados sin ser polucionables.

 Llueve sobre mi piel la ceniza de mi último Fénix.

 Igual habrá mañana

Chocolate bombón