De ciertas luces místicas






Has decidido esperar por Dios en todos los portales
como si de tu espera
dependieran el vino y el tesoro.

Ese esplendor de deidad inmune te vuelve hecha de cántaros
en que guardar abejas momentáneas.

Yo soy apenas una vieja estructura
que resiste los convencionalismos
un fuego que arde inhóspito y no sirve
para asar manjares.

Soy apenas un mito de los muertos.
Un esqueleto apenas, casi vivo,
lejos del homo sapiens.

Pero tu luz se ajusta al mundo entero
y a todo lo entero de mi mundo, como una sola luz.

Nace vida en tu nombre hecho con pausas
y yo soy el que espera
como espera una piedra y el que viaja
sobre la cresta vertebral
del tiempo de la espera.

Renace de tu luz todo el paisaje vibrante de campánulas
y yo bajo la lágrima del día
me pruebo varias máscaras que no me sientan bien
en este juego de desconocidos
craquelados.

Quisiera fabricar una aldea para obsequiarte el día
pero no tengo un día en este rostro que se perdió a si mismo
y no se encuentra.

Viajamos sin la luz como los náufragos.

En vos renace el sol.
Yo sigo preso
y te nombro la mítica candela de mi mundo
mientras camino inútil por la tierra.


Chocolate bombón