Las formas de llegar



Dios llegó solo, después de tantas noches.
Casi llegó sin dios que lo auxiliara,
tan solo en su silencio como tan sólo Dios puede estar solo.
Llegó como la sangre que maneja las manos del suplicio
y se hace fuerte en los convencimientos.

Yo no estaba esperándolo porque no espero nada.
Ni a Dios ni a ningún dios. No espero a nadie
que sepa de los males o el remedio del todo que está así.
Nada de nada.

Te traduje.

Del inglés te traduje las respuestas a las largas preguntas
y a todas las preguntas insalubres.
Pienso en inglés y escribo en español.
Pienso en hebreo.
A veces, ni siquiera puedo decir que piense lo que escribo
(esta vez entre ellas).

Yo no pienso.
Mi corazón no piensa.
Mi voluntad ni piensa.

Pero escribo.

Dios se quedó de pie, como de pie se quedan las vanguardias
que protegen de pie los campamentos.

Yo soy apenas un hombre en la trinchera
donde acierta metralla el enemigo.

Pero resisto a pie, como un buen hombre
que sabe el santo y seña de los dioses y habla con las piedras y el ozono.

Vos siempre estás ahí.

Una esquirla del dios de los costados
que sabe donde queda el corazón.

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