Porque todos los monstruos somos, en el fondo, románticos y el verdadero amor sí deja huellas sobre las que nadie puede luego aplicar su pisada...




Traspatios
I

Corre un aire sereno con gaviotas. Sólo se escucha el mar.
Hay un aroma espesamente verde como el fondo salino de los pulpos que pesqué en la mañana.

Pasé por el mercado que está sobre la playa. Conseguí cebollas moradas, aceitunas negras, hojas frescas de berro y de lechuga, pimientos amarillos y un vino de crianza que trajeron mercaderes del sur.

Me gusta andar descalzo sobre la arena húmeda y que el mar elimine mis rastros una vez y otra vez y otra vez. Es como en mis trabajos. Yo nunca dejo rastros que se puedan seguir. Dejo de otros, que lleven mar adentro al que me busque hasta que lo devoren un naufragio o un kraken.

Todos los monstruos somos, en el fondo, románticos.

(De: Alegoritmos - Ed. 2009)


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Chocolate bombón