Gubernáculo del testículo

Orpheus-Delville-L

Sólo una perra triste
que berrea y se lame
la protrusión del sexo
incitante y a solas
como todo lo amargo,
como todo lo exangüe.

La noticia local del noticiero,
galletitas de agua
té caliente que aparte te caliente
y las piernas cruzadas que se aprietan
en la necesidad de usar el clítoris.

Delirios tan fugaces como viejos
de pasiones fortuitas o novelas
y un roto folletín alcanforado
manoseado entre sábanas impúdicas
que no huelen a hombre.

Alucinar es fácil
entre la represión y el desengaño.

Crear desde el equívoco
amores deletéreos
como son las pasiones marroquíes
después de Humphrey Bogart.

Al final es tu don -sentite satisfecha-
el desatar en mí la misoginia.


(De: Vocación de no amor - poemas de sangre, sudor y sexo)
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