Búsquense su voz, no usen la mía

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Presentación del hombre

Me matará el ir de frente y decidido
y esta inútil fuerza de macho convencido. (De madrugada - Patxi Andión)
Teoría de la prosa -irresponsabilidad del verso -imaginación del ensayo -incertidumbre de la reflexión

Parafraseando a Serrat

Parafraseando a Serrat :

"La verdad no es prepotente. Lo que no tiene es remedio".

martes

Ratas que cazan gatos (Leer con atención)





Asombradísimo y risueño, le comentaba a Morgana que había recibido un correo extemporáneo, enviado por una "editorial" que se hace llamar "Ediciones Mouse" con el cuál intentaban (o intentan además de a mí) tentar a "escritores noveles de España" (dirigido a mí el correo ya fallaba por su base) con la siguiente propuesta que paso a transcribir desde mi correo personal:


de:

Ediciones Mouse <infomouse74@gmail.com>
para:gabrielakhenazi@gmail.com
fecha:5 de diciembre de 2016, 3:44
asunto:Queremos publicar tus escritos en librerías si vives en España.Te lo financiamos.
enviado por:gmail.com
firmado por:gmail.com
cifrado:Estándar (TLS) Más información


Queremos publicar tus escritos en librerías si vives en España.Te lo financiamos.



Estimado autor,desde ediciones Mouse te damos la bienvenida y nos es grato comunicarte que publicamos tus escritos en formato físico y digital de manera convencional, sin que debas pagar nada. Nosotros corremos con todos los gastos de edición y distribución en librerías.

Después de valorar tus escritos en  Internet pensamos y apostamos que pueden tener interés ante los libreros y lectores.

Ediciones Mouse es una editorial tradicional.Nuestra metodología consiste en observar a escritores de toda índole y de cualquier género literario que publique sus escritos en la redes sociales,blogs,wattpad,etc. .Somos unos cazatalentos cuyo objetivo es enviar a librerías los escritos de aquellos escritores noveles que no tienen ninguna ayuda ni pueden costearse la financiación de una publicación o bien han pasado desapercibidos en el ámbito editorial.

Contamos con un equipo de profesionales y colaboradores en distintos sectores del mundo editorial, al corriente de todo lo que se comenta en el ámbito literario. Durante meses venimos observando su trabajo y vemos potencial en sus escritos. Por eso confiamos en su obra.

La única condición, que su manuscrito sea inédito.

Nuestra labor como editorial consiste en la corrección de texto, diseño de portada,maquetación, isbn,gestión de la firma de libros en tu presentación en sociedad de usted como escritor y de su obra en su ciudad, distribución en librerías, portales de internet, etc.

Lo planificamos, nos encargamos y gestionamos todo. Nuestro lema es fomentar la literatura y a escritores noveles de España para entretener a nuestros lectores y potenciar la lectura en nuestro país.

Por favor, si está interesado para formalizar nuestro compromiso y redactarle el contrato de edición de su libro necesitamos nos envíe sus datos personales, manuscrito completo en un solo archivo de word, biografía, sinopsis del libro y fotografía.

Visita nuestra web.



Hace pocos días el 9 de noviembre comenzamos publicando nuestro primer escritor Francisco José "Frío en los pies" en la biblioteca de A Coruna donde hubo lleno absoluto y el acto fue todo un éxito.

Visita la web de la biblioteca de A Coruna donde se celebró la presentación del libro  https://twitter.com/bibcoruna/status/796415173858885644?s=09



Atentamente:

Irene González.




Por supuesto, como dije, estuve chanceando con Morgana un rato acerca de esto y diciéndole que les iba a contestar a mi modo. Nos reímos un rato de las faltas de ortografía, de los errores de sintaxis en la "presentación" de la "editorial" a partir de la pestaña "Quienes somos", que debe tener toda página "seria" que se "precie" y de lo desastrosamente redactado del mail de invitación a editar con ellos y terminé, entre risa y risa, por darles esta respuesta:





Estimada Irene González


           De mi consideración:



Me dirijo a Ud. ya que es Ud la que firma el mail que se me ha enviado desde Ediciones Mouse con una propuesta editorial y con una serie de explicaciones sobre el funcionamiento de la empresa que representa.


Si algo de lo que dicen ustedes fuera verídico, un mail dirigido a mí no tendría razón de ser por las siguientes cuestiones que paso a enumerar:


- La editorial plantea que su búsqueda se centra en escritores residentes en España.
Ergo ¿por qué mandarle la propuesta a uno que vive en Kenya y que ni siquiera es español?




- La editorial plantea que ha observado el blog del escritor en cuestión (en este caso yo) y que durante muchos meses "ha monitoreado sus escritos"
¿No advirtieron los encargados de este menester, por ventura, que no soy ni español ni novel? Yo revisaría mi equipo de lectura o, por lo menos, si en realidad este equipo encargado del monitoreo entiende lo que lee.



Y para no abrumarla con más detalles, paso a sugerirle que corrijan la palabra "descanzo" que figura en el párrafo que paso a citar y también el error de concordancia en el tratamiento de las personas; o las tutean o las tratan de usted, pero no las dos cosas en la misma frase. Dígaselo de mi parte a su equipo de profesionales altamente cualificados:


"Somos una Editorial tradicional, constituida por profesionales altamente cualificados. Jamás harás ninguna inversión económica en la publicación de su libro. Apostamos por su idea y también por usted como escritor. Ahora bien, no se equivoque, no es un camino facil, tendrás que trabajar mucho y muy duro para conseguir tus objetivos; al igual que a nosotros nos corresponde trabajar sin descanzo para cumplir el nuestro que es vender, vender y vender tu libro. No buscamos amigos y sí escritores con un gran potencial de ventas, pero si en el proceso nos encontramos un amigo bienvenido seas.­"(sic)

Atte (y "como amigo" con un poco más de experiencia en el rubro)

Gabriel Akhenazi





 Me permito transcribir todo ésto para que otros escritores menos experimentados que este que suscribe, no caigan en trampas de esta índole. Hay mucha gente sin escrúpulos por la Red, intentando lucrar a cómo dé lugar con la ilusión de tanto y tanto autor que quizás, incluso por sus propias deficiencias literarias, no advierta los errores de los que está plagada la extravagante propuesta editorial. Errores de todo tipo, que invalidan cualquier seriedad que estas personas inescrupulosas intenten acometer para alzarse con el manuscrito o lo que sea, de cualquier autor que cacen en su trampa.


Vista la desesperación por publicar que tienen la mayoría de los autores "interneteros", mi consejo sería que se busquen editoriales a las que, aunque tengan que pagarles, les ofrezcan un buen plantel de correctores gramaticales y de estilo, un buen plantel de maquetadores y un buen plantel de diseñadores gráficos.

Todo eso tiene un costo, pero es mucho más costoso hacerse cargo de que se ha sido estafado por propuestas como las de Ediciones Mouse.

















lunes

De las cartas cerradas y otras incoherencias (tomo II)



Idioma impenetrable (todas cartas cerradas)




Yo no soy a tu boca si no es muerto,
acaso agonizante, ensangrentado
o repartido en todos los cuchillos que se venden
timando a los turistas
en Toledo.

Yo no soy un turista de tu boca
ni un guardia en el peaje que controla la ruta de tu libido.

Sólo habito en el bosque junto a la carretera
o en el campo
hecho completamente de olivares
eso sí, siempre junto a la carretera.

Soy un poco de viento en los espejos del bemedobleve que te prestaron.
Alguna luna rígida.
Tu insensatez de usar pollera corta
porque nadie te avisa que tenés celulitis.

Tu esquizofrenia avara.
Tu bengala en un mapa donde hay sol y sol-a naufragaste.
Tus venenos dispersos e infructuosos.
Tu última sensatez… si la tuviste.

Y tu necesidad.

Soy tu necesidad de sentir odio.






2)

No me vengas ahora con voces genuflexas.
No me vengas con miel ni con andenes.
No me vengas con trenes para niños
y con accidentadas baratijas
que encontraste –de pedo–
en el free shop.

No le vengas con fados a mis fados.
Y no te hagas la fina con mis números.

No te pierda pensar que yo te odio
y eso cause un orgasmo en tu penuria.






3)

Mejor me voy. Ya dije suficiente.
Hoy no es día de que hagas “mea culpa”
ni yo llevo capucha y cargo el hacha.

Me da igual tu fineza.
Me dan igual tus subjuntivos que terminan en ese en vez de era.
Todo lo tuyo me despierta náuseas,
y rechazo
y repulsa

incluso hacia mi propio sacrificio
del que estás tan consciente como yo.

El odio visceral es siempre amargo
y ya sabés lo que decía Pessoa.

Quise tocar tu boca
por las dudas tuvieras corazón
y yo me equivocara.
Quise con estas manos de matar, tocar tu boca.

Y así, sencillamente, te maté,
pero solamente aquí en mis manos.
Vos seguirás por ahí
mientras te alaban los que no saben de tus partes sucias.

Pero me importa un pedo. Esa sos vos.





4)

¿Y qué vas a decir? ¿Qué no te trago?
¿Qué soy un resentido hijo de puta
que se cagó en tus muertos y en tus vivos?
¿Qué como el malabar estaba a mano
hiciste uso de él, pura acrobacia
escupiendo la tumba de mi muerto?
De mi único muerto memorable.
De mi muerto que es todos mis muertos
en un único muerto como único.

Y que después te abriste
y aquí estoy
y allá estás

porque deben bastarme tus disculpas
si acaso tus disculpas fueran eso
y no la necesidad de retenerme
hasta que terminaran mis servicios.

Digamos que fue así.
No nos mintamos.







5)

Te recuerdo que siempre hay unas cuantas
haciéndose papel en mis poemas.
Tienen esa manía de buscar personajes
en películas gore
porque ellas, como vos, no son otra cosa que películas.

Van a querer sacarte a los codazos
del centro de la escena central que te dedico
y como no te nombre
vas a tener que escribir con tus metrallas
y con tus abubillas y tus patios
sólo por mantenerte en mis poemas
el rato miserable de mis furias.

Pero ya sé que vos pasás de todo.

Sos tan fina, tan exquisita, tan culta, tan loable
tan puro almíbar sacro y respetuoso
que yo juego de bestia.

Ese papel no me lo quitan tus poetas de plástico
con sus melindres, sus antros de belleza
y esa, su vocación decimonónica que nunca dice pedo ni concha ni cagada
ni te diría nunca “hija de puta”.







6)

Soy un buen escritor sin partes nobles.

Creo que te lo explicaron tus amigos
pero jugaste igual.
Yo jugué igual.
Las reglas eran esas.
Estuvimos de acuerdo.

Y yo tengo esta mente
machista
inofensiva
y cosificadora

(lo leí por ahí y me gustó la imagen)

que intenta ponerte en un lugar sin luz
porque dentro de mí estás apagada.

Jugar a las muñecas con tu "Barbie de Chucky"
sólo para romperla
parece que aún me interesara como un deporte extremo.

¿Sabés qué pasa? Los dos tenemos traumas.

Son parte del encanto y de la ruina.







7)

No dejes que te quiten los poemas
o sí,
total no importa si vienen otras bichas
a jugarse la piel de la importancia.

Los poemas son tuyos porque no son de amor.

De amor le escribo a una sola mujer
y a veces a mi hija.

De tragedias escribo todo el tiempo
así que no te tires, que no son para vos
porque la tragedia no entra en tu temática
de árboles y miel
y no sabés de mar ni de esperpentos caídos en desgracia.

Vos sos la buena cría de una casta noble
sobre el almohadón de terciopelo verde
en medio de un jardín de espejos biselados.

No hay piercing que le alcance a ese, tu ombligo,
multiplicado en su función cuadrática.







8)

¿Por qué ahora te traigo el sainete?
¿Por qué ahora te hago este berrinche de macho hipocondríaco?
¿Por qué te tiro mierda en la comida?
¿Por qué me porto así, como un imbécil?

Un tipo inteligente como vos, dirá tu asombro
¿Qué te pasa, Ariê?¿murió tu gato?
¿Por qué el ataque te dio fuera de tiempo
y nadie entiende nada?
¿No estás un poco viejo para esto?

Te aclaro entonces que todo lo anterior es de hace mucho.
Es de hace demasiado.

Estaba por ahí, como la vida a la que no se vuelve.

Sencillamente, no resistí las ganas de putearte.





viernes

Damages





“¿Cuál fue el día más feliz de tu vida?” quiere saber esa mujer bellísima que tengo frente a mí y con la que comparto una cena tranquila y una copa de vino.

No tengo que buscar siquiera en los recuerdos, porque sé claramente cuando conocí la plenitud de la felicidad. Lo sé absolutamente, sin un mínimo espasmo de duda, sin lugar al error.

Ella, mientras aguarda la respuesta, sonríe. Extiende su mano y toma una de las mías. Su brazo, como un río lunar cruza el mantel, el espacio, la respiración, todas las fragancias que tienen las noches de calor por aquí, la música en el agua que golpea de barro los pilotes del muelle, para que la mano, sensible en su enérgica mansedumbre, se apodere de la luz de las velas que nos ciñe las sombras y de las estrellas y la luna que nos manchan los ojos y los labios.

—Anda, dime. —insiste— ¿La infancia? 

La mía no fue una infancia cómoda, pienso.

No fue una infancia protegida, abrigada, a cubierto como la de otros niños, así que no puedo regresar hacia ella para sentirme a salvo, para sentirme en paz o reconocer un tiempo en la ternura.

No reniego de mi infancia. Si no hubiera tenido esa clase de infancia no habría sabido cómo pensar, cómo luchar, cómo sobrevivir. No habría sabido cómo ayudar, cómo avanzar o cómo creer o descreer.

La infancia fue un salto mortal, un salto de acrobacia olímpica sobre un espejo de vidrio y no de agua. Siempre pienso que al hundirme en él, en esa posición de flecha que se suicida al romper lo que la espera, podría haberme cortado la yugular, la femoral, o que alguno de todos aquellos vidriosos pedazos asesinos me dividiera en dos el hígado o se astillara dentro del corazón. Cuando crucé el espejo, lo que se hizo pedazos fue la infancia, mientras yo reflotaba, ensangrentado.

—No. —le respondo a la mujer hermosa que tengo frente a mí y que por lejos es la más hermosa de todas las mujeres que he amado.

—¡Qué misterioso! — se alborota ella y con la misma mano que atrapa la mía, ensaya una caricia de esas largas y suaves, que parecen cuestiones que pertenecen a la eternidad— Algún momento feliz habrás tenido en tu juventud… o después. —insiste.

—Tuve una juventud muy turbulenta. —intento responder— Estuvo toda hecha con catástrofes que se prolongaron hacia la madurez. Ya sabés como soy. Me llevo maravillosamente bien con los relámpagos.

Como cito algo que he escrito en un libro, ella se ríe.

La miro mientras bebe y es un dulzor sefaradí el de sus ojos largos como montes de especias y es una nube de opio su cabello negrísimo, hecho con anillos de lumbre.

—Ya veo. No quieres contestar. —protesta y vuelve a extender los dedos y acariciar las canas de mi barba. Sus uñas parecen luciérnagas de nácar que posan en mí su intermitencia.

Le beso esas luciérnagas, los dedos, la palma que acaricia. Ella está hecha toda con luciérnagas, ahora que el viento del río mueve los farolitos de la pérgola bajo la cual cenamos. Resbala la luz por su pelo y su blusa, como un mundo de gotas y de fuegos que ruedan después por el mantel.

—Bueno, si no quieres hablar del más feliz, cuéntame el día en que sentiste verdadero pánico.

Ese también lo guardo en la memoria. Tengo testigos de él.

Toda mi vida he dominado el miedo. Lo he dominado como a un caballo fiero que mi pulso estuvo obligado a manejar. Aprendí el miedo demasiado pronto y luego se hizo un hábito en mi sangre, un comensal de mi adrenalina y mis tumultos, un competidor contra el que corro hacia una meta a la que yo siempre llego antes. Ahí lo espero, para verlo acercarse como el vencedor observa al derrotado.

—¿Tampoco quieres hablar de eso?

—Son el mismo —respondo en voz muy baja— Es el mismo día. Estaba tan feliz como aterrado… y tan aterrado, tan aterrado…

—Yo no puedo imaginarte aterrado a ti. No me cabe en la cabeza. Quita eso de aterrado. Nunca te he visto aterrado. Jamás. —dice ella entonces, con autosuficiencia, como si en este escaso tiempo que hace que nos conocemos, ella me conociera aún más de lo que yo soy capaz de conocerme— Así que no me mientas. Tú no eres de los que se aterran.

—Te digo la verdad. El día más feliz de mi vida fue cuando te tuve frente a frente por primera vez… y estaba aterrorizado. No sabía qué hacer ni qué decir frente a esa mujer que había dado conmigo no sé cómo.

—No sé por qué la felicidad te atemoriza, papá. Es algo que deberías arreglar. —filosofa mi hija y a su cabello regresan las luciérnagas.





sábado

De Sui Generis a Onda Vaga - Misma mierda, mismo olor









                                                             Los ‘60


¿Qué te enseñan las guerras? 

Las guerras te enseñan lo que vale. Aquello que vale de verdad. Y si venís de perder todas las guerras, sabés quién cree y quién no cree en lo que dice (o en este caso particular, en lo que canta).

Yo conozco el fenómeno porque en mis malos tiempos fui famoso (discretamente famoso, digamos, para no caer en especulaciones). Luego, no quise serlo más porque tenía demasiado que decir y los famosos suelen decir lo que les conviene -para no perder la condición- en vez de decir lo que piensan (o sienten).

A veces, esos que se erigen en la representación de la masa, solo son eso. Van a lo que les conviene y sobre el escenario no son otra cosa que lo que les conviene.

Después de todo, para eso son los escenarios, para montar escenas.

La vida, en realidad, es una escena.

Quizás he ido a demasiados recitales de rock. A demasiados. En épocas confusas, donde pensar distinto era impensable. 

Ya ni la juventud que grita es un baluarte. 

Nosotros sabíamos por qué gritábamos y así nos fue. Así nos fue. Ya fuéramos justos o fuéramos pecadores. Igual, así nos fue a todos por igual.

La escena, el escenario, el pogo, son los mismos. Quizás hasta los jóvenes son tan los mismos como éramos nosotros, los crédulos de entonces. Creíamos en las letras que escuchábamos y luchábamos por llevarlas a cabo.

Los que las cantaban nos mintieron, porque si esas eran de verdad sus letras, deberían estar muertos, como todos los que creímos en lo que sus letras predicaban para identificarnos.

Ellos no murieron y nosotros si. Algo está mal en eso. Ellos se hicieron ricos vendiéndonos álbumes de sueños a todos los que morimos creyéndoles. Y no haré nombres hoy.

Es el insensato poder de la palabra unido al poder de la música y a la expectativa de una juventud que se repite con la expectativa de rebelión que tiene toda juventud.

Después de tantos y tan estúpidos años de perseguir consignas que no existen y que, sin embargo, alimentan el burdo idealismo que es sine qua non la máxIma virtud de la juventud, he aprendido que la venta de humo es redituable y que nadie gritará por un micrófono, desde lo profundo de su convicción que hay dos cosas que no se negocian: la dignidad y la libertad de pensamiento.

Pueden gritarlo porque convenga monetariamente al momento en curso, pero el grito del que cree, es otro grito. Es un grito único y espontáneo, como es la juventud.

"Cuanto dolor se agrupa en mi costado"…mientras el mundo se va por el desagüe.


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